Ayer conversé con ADY, no fue fácil tener que pensar siempre que estaba hablando con un niño de 13 años y no con un adulto, a veces quisiera que mis hijos ya sean adultos y que tenga pasado por situaciones de adultos y puedan entenderme mejor.
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| Terminal Ferroviaria Puerto Quijarro - Corumba - Bolivia |
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| Esta fachada es inolvidable para mí, esa puerta verde cerrada significaba mucho para mí, pues era donde se compraba los pasajes de tren. |
Expliqué, o por lo menos intenté explicar mi situación actual, los ajustes que son necesarios hacer en situaciones con estas, pero yo sé que es difícil entender la situación tal cual como es, entonces hablé de cosas anteriores que por lo que vi, no están en su memoria. Conversamos de la época que iba de ómnibus para Perú, donde demoraba de 4 a 5 días para llegar, y llegaba muy cansado y picado por los mosquitos del tren de Bolivia, aquel que me dejaba en Santa Cruz, era un horno, una lata enorme de fierro pasando por la selva de Bolivia, no se podía cerrar las ventanas por el terrible calor que hacía, pero con las ventanas abiertas los mosquitos hacían la fiestas con las personas dentro del tren, recuerdo una señora un tanto gordita que pasó el viaje entero con las piernas para afuera de la ventana de tanto calor que hacía, sin importarle las picaduras de los mosquitos.
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| Terminal Santa Cruz - Bolivia |
Era 2001, 2002 y 2003, fueron 4 viajes de ida y 4 de vuelta. En cada viaje aprendía algo nuevo, y hacía el viaje cada vez más directo y menos cansado, pero infelizmente en Bolivia me robaron, en pleno terminal central de la Paz, se llevaron mi cámara con las fotos que había sacado de todos, y bueno, fue un daño irreparable, me quedé tan asustado, pensé que iban a matarme. Imagínense, yo solo en el medio de esa ciudad donde nadie me conocía, me metieron en un taxi, diciendo que era la policía y que necesitaban revisar mi equipaje, y dentro del taxi ya habían otras personas y en el camino subió otro todavía, y revisaron mi maleta, yo estaba con una maleta grande y una mochila, felizmente no puse mi maleta en la cajuela del carro como me lo habían pedido, de ahí vieron que no tenía muchas cosas y me botaron en el camino, estaba sin dinero, pues se llevaron lo poco que tenía, y sin cámara, pero vivo!! Volví con mi maleta a pie al terminal, y por suerte encontré un banco de Brasil, una agencia, que me permitió sacar un poco de dinero para pagar mi pasaje, fue mucha suerte, mucha suerte, sino no sé como hubiese salido de esa. Estaba con mucha hambre, pero sabía que aún estaba comenzando mi viaje por Bolivia, así que sólo me preocupé por tomar el ómnibus y salir de esa ciudad.
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| Fila en la frontera Brasil-Bolivia |
La última vez que viaje de ómnibus fue decisivo, pues cuando fui demoré más 2 días por causa del bloque de las carreteras, y cuando regresaba para Brasil, fueron casi 7 días para terminar de cruzar Bolivia, sí, 7 largos días, fue increíble lo que me pasó, a mí y a todos lo que estaban en el ómnibus. Saliendo de la Paz, a la mitad del camino un grupo de campesinos comenzaron a tirar piedras y a quebrar las ventanas, las pocas ventanas de vidrio que el ómnibus tenía, pues algunas eran ventanas de plástico improvisadas, pues el ómnibus era muy viejo. Recuerdo que me levanté de mi asiento para calmar a las personas que comenzaron a gritar desesperados, había una mujer con un bebé junto a mí que hice que se quedará en el piso, felizmente los vidrios y las piedras no le cayeron, juro que en ese momento me asusté mucho, y me asusté más cuando comenzaron a encender las llantas del ómnibus, sí, ellos estaban incendiando las llantas y el olor era horrible, comenzaron a balancear el carro, era terrible la sensación, recuerdo que mire a lo lejos una luz por la ventana grande que el ómnibus tenía al final, pensé en saltar e ir corriendo hasta esa luz que parecía una casa, pero era muy lejos, no había nada en ese lugar, sólo pampa, y el frío era terrible, cuando ya estaba por saltar, comenzaron a gritar para bajar, yo bajé y vi a los campesinos todos sucios, con cara de disgustados, y todos con una bola en la boca, sí, no era chicle, era hojas de coca, los campesinos estaban frenéticos, molestos porque queríamos pasar, y ellos no querían, pusieron en el camino piedras enormes, para nadie pasar, el chofer quiso negociar nuestro pase, pero nada. Esperamos un poco, el chofer avanzaba poco a poco con el ómnibus, y nosotros, los hombres, íbamos apartando las enormes piedras para que el ómnibus pase, pero de un momento a otro, vimos que desde encima de las montañas habían personas arrojando piedras, pensé, si esas enormes piedras nos caen encima, nos mata, y nadie se importará con eso. Preferimos esperar, amaneció y pudimos pasar. Eso pasaba a cada una o dos horas de viaje. Fue terrible, pero en ese momento sólo teníamos una cosa en mente, llegar a Cochabamba.
Por eso, cuando alguien que no son Ustedes, o mis padres que dice que fui un padre ausente, no sólo me disgusta, sino también me decepciona, pues si Ustedes mis hijos sólo hubiesen sido eso, hijos, yo no habría hecho ningún viaje, decía que no tenía plata y se acabó, lo hice pues era eso lo correcto, estar con Ustedes ni que sea por momentos, lo que vale es lo que hacía para estar con Ustedes, hay padres que viven siempre con sus hijos y no valorizan ese tiempo con ellos, yo en cambio tenía que hacer muchas cosas para tener ese tiempo con Ustedes, eso siempre fue mi fuerza, eso siempre me ayudaba a no desistir, pues pensé en desistir millones de veces, y no desisto hasta ahora.
Los quiero hijos, y los quiero mucho
Papá



