Es curioso, ver a mi hijo JAF online, con la luz verde al lado de su nombre en el facebook, y no intercambiar una palabra con él. De vez en cuando, me animo a invadir su privacidad, su espacio, pidiéndole para decirle a la abuelita que estoy bien y que pronto llamaré para contar las novedades. Otras veces intento explicarle que exponerse demasiado en las redes sociales no es muy bueno, pues todo queda registrado para toda la vida cuando se pone en Internet. Otras veces, cuando no hay otra forma, le llamo la atención por alguna cosa que me contaron que hizo, como por ejemplo, llegar tarde en casa y dejar preocupados a todos. Yo sé que no es la forma más correcta, que no debe ser así, que la conversación entre nosotros debería ser más fluida, más continua y transcendental.
No tengo explicación, tal vez me falte coraje para pedirle que me hable, que me cuente sus cosas, que me busque cuando necesite algo o tenga alguna duda sobre algo en especial, pero no sé si eso es lo correcto, si es eso lo que va a hacer que él también se interese en mí, si es esto que tengo que hacer para que sienta sinceramente que existo, que también tengo problemas, y también me deprimo. Es muy probable que entienda que por yo acercarme a él, soy yo quien necesita de él y no lo contrario. Pero al final, que más da, si yo voy a él, o el viene a mí, eso no debe interesar. Pero la distancia creo ese puente entre nosotros, un puente invisible, que para cruzarlo y vernos, necesitamos de más de una razón. Su salud, sus estudios, sus regaños, la mesada, etc. Este puente demoro en construirse y me imagino que también demorará en disminuir su largo, pero continuaré, pues sé que JAF un día necesitará de mí, y quiero estar listo cuando eso suceda.
No me puedo quejar, la vida es así, y cada uno tiene que adaptarse a la situación e intentar hacer lo mejor que puede. Pero quiero que sepas hijo que siempre que veo en línea, me gustaría que hables conmigo.
Puede ser también que tenga un poco de celos de la atención que le das a tu chica, puede ser, pero creo que eso es natural, considerando el poco tiempo que tenemos para conversar. Respetaré siempre tu espacio, es lo que mi mamá me enseñó y fue bueno para mí.
Papá
