terça-feira, 4 de dezembro de 2012

Viendo pasar los aviones





Nosotros tuvimos la idea de abrir una bodega, o mini bodega pues no teníamos para comprar mucha mercadería, pero considerando a nuestros vecinos, creo que no podíamos quejarnos tanto. Me acuerdo que iba para el centro de Lima para poder comprar velas, fósforos, y otros productos para vender. La idea de abrir un negocio fue casi copiada de mis padres pues ellos también abrieron una bodega cuando vivíamos en Surco.

Me acuerdo bien de los pocos vecinos que iban a comprarnos, mi mamá decía que era envidia que los vecinos tenían de nosotros, pero yo creo que no era tanto así, lo que pasaba era que el poder adquisitivo era pequeño. Lo curioso era que el producto más vendido además de las velas era el cañazo. Yo pensé que iba a ser el kerosene, pero en realidad con el kerosene era más lo que me ensuciaba para despachar que lo que se ganaba. Ahora, con el cañazo, la inversión era menor y el lucro mayor, sólo un detalle, nuestros clientes no tenían noción de las horas e interrumpían nuestro sueño, cuando tocaban la puerta en la madrugada.

Por un tiempo, tuvimos un buen lucro con este producto. Fue una forma de animarnos a continuar con la bodega, pero al igual que el dulce llama todo tipo de moscas, el cañazo atraía elementos más tóxicos que las moscas, pensando en los Kaketones, dejé de vender este producto.

Papá